Mucha violencia, poca presencia

El miércoles 3 de noviembre, luego de proyectar la selección de cortometrajes participantes del concurso 1 minuto 1 derecho, Tenemos Que Ver presentó en la Cinemateca dos films.

Aún faltaban varios minutos para que se abrieran las puertas de la sala 3, y en los exteriores del recinto ya se encontraban personas esperando para entrar. Se notaba en la inquietud del público un interés especial por las temáticas de las producciones que verían.

A sala llena, poco después de las 20:30 ya comenzaba “Los gritos” (2020), cortometraje del colectivo argentino Silbando Bembas que problematiza las políticas públicas y la insuficiencia de las respuestas del Estado hacia la violencia basada en género. A través de un tándem entre las voces de las mujeres que llaman a la línea 144, un servicio de atención a víctimas puesto en marcha por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y el testimonio de una trabajadora de este mismo programa gubernamental, se denuncia la precarización laboral allí y la falta de voluntad por desarrollar políticas de atención integrales. En tanto se enlaza esto con los efectos que tiene sobre el recrudecimiento de la violencia sufrida por mujeres, disidencias, niñas, niños y adolescentes en un momento de crisis como la pandemia.

Inmediatamente después le siguió “Encuentro con mi agresor” (2019). En esta película de 70 minutos, en una narración documental tremendamente fuerte por los temas que atraviesa y su acercamiento desde lo personal, la cineasta franco-uruguaya Maiana Bidegain explora la justicia restaurativa desde su caso como víctima de agresión sexual en su niñez. Partiendo desde su necesidad por afrontar esa violencia y los impactos que generó en ella a lo largo de su vida, busca elementos para cerrar un proceso a través de un nuevo programa de la Justicia francesa, de encuentros cara a cara entre víctimas y victimarios, rompiendo un manto de silencio construido a lo largo de los años y aspirando a que su agresor comprenda las consecuencias de sus acciones, asuma las responsabilidades de manera genuina y no reincida.

Tras finalizar el largometraje, Noelia Torres, integrante del equipo de la décima edición de Tenemos Que Ver, presentó un cineforo con los audiovisuales exhibidos como disparadores. La mayoría de los intercambios giraron en torno a “Encuentro con mi agresor”, que generó una amplia discusión sobre la justicia restaurativa en casos de agresiones sexuales y la necesidad de un análisis estructural del acceso a la justicia con una óptica feminista, de clase y antirracista, que no se limite a la individualización de las situaciones y ponga al Estado en evidencia ante su inacción.

Del intercambio surgieron también críticas al punitivismo como concepción mayoritaria de la justicia en nuestras sociedades, y hacia la judicialización de los conflictos de convivencia. Reconociéndose afín a la justicia restaurativa, que en Uruguay tiene un recorrido incipiente y acotado a delitos contra la propiedad, Lilián Celiberti cerró la jornada en la sala preguntándose cuál es la alternativa al punitivismo en nuestro país.

Galería fotográfica:

Nota realizada por Juan Francisco Bruschi, pasante del 10° Tenemos Que Ver

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